Ciudad de México, 29 de mayo de 2026. La Secretaría de Salud Pública de la Ciudad de México reconoció un incremento significativo en el registro de incidentes relacionados con insumos y equipos médicos utilizados en hospitales y unidades sanitarias de la capital, al pasar de seis notificaciones en el arranque del programa de tecnovigilancia a 138 reportes en la actualidad. El dato fue presentado durante el Primer Encuentro de Tecnovigilancia “Construyendo puentes hacia la seguridad del paciente”, realizado en el Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMEGEN).
El encuentro reunió a autoridades sanitarias federales y locales, así como especialistas del sector salud, con el propósito de fortalecer la supervisión de dispositivos médicos y prevenir riesgos que puedan afectar a pacientes y personal médico. Entre los insumos sujetos a vigilancia se encuentran desde jeringas y glucómetros hasta marcapasos, válvulas cardíacas artificiales y otros dispositivos de alta complejidad utilizados en hospitales públicos.
Durante la inauguración, la titular de la Secretaría de Salud Pública capitalina, Nadine Gasman Zylbermann, aseguró que el incremento en las notificaciones refleja un cambio en la cultura institucional y una mayor capacidad para identificar incidentes adversos relacionados con tecnología médica. Sin embargo, el aumento también evidencia la necesidad de mantener mecanismos permanentes de supervisión y trazabilidad en un sistema hospitalario que enfrenta alta demanda y presión operativa.
“La tecnovigilancia es, en esencia, una forma de proteger la vida; es asegurarnos que cada dispositivo médico funcione de manera segura y adecuada para evitar riesgos”, afirmó la funcionaria. De acuerdo con autoridades sanitarias, estos reportes permiten detectar fallas, irregularidades o posibles riesgos asociados con el funcionamiento de equipos médicos y materiales utilizados diariamente en clínicas y hospitales.
En esta estrategia participan diversas instituciones, entre ellas la Agencia de Protección Sanitaria de la Ciudad de México (AGEPSA), encargada de apoyar en la vigilancia y prevención de riesgos; la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), responsable de emitir alertas sanitarias y lineamientos regulatorios; así como la propia Secretaría de Salud Pública, que coordina las acciones interinstitucionales.
El director general de AGEPSA, Emmanuel González Barbosa, subrayó que incluso los reportes considerados menores pueden ser determinantes para prevenir daños mayores. Señaló que cada notificación aporta información clave para detectar patrones de riesgo y tomar decisiones preventivas en beneficio de la seguridad hospitalaria y de los pacientes.
Por su parte, María Esther Díaz Carrillo, titular de la Comisión de Evidencia y Manejo de Riesgos de COFEPRIS, destacó que la calidad de los reportes es fundamental para generar estadísticas confiables y emitir alertas oportunas. Indicó que la correcta codificación y veracidad de la información permiten construir evidencia técnica para la toma de decisiones regulatorias y sanitarias.
Aunque las autoridades destacaron avances en la cultura de vigilancia sanitaria, especialistas han señalado en distintos foros que el fortalecimiento de la tecnovigilancia también requiere inversión constante en capacitación, mantenimiento de equipos y sistemas digitales eficientes para el seguimiento de incidentes. En un contexto de creciente dependencia tecnológica en los servicios médicos, la detección temprana de fallas se ha convertido en un componente crítico para evitar afectaciones a pacientes y reducir riesgos dentro de las unidades hospitalarias.
